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JORGE LUIS BORGES

Jorge Luis
Borges (1899/1986) nació en Buenos Aires el 24
de agosto de 1899. Antes que el español conoce el
idioma inglés por influencia de su abuela materna.
A los seis años
anuncia su decisión de ser escritor, a los siete
escribe en inglés un resumen de la mitología
griega, a los ocho La Visera fatal,
inspirado en un episodio de El quijote, y a los
nueve traduce El príncipe feliz de Oscar
Wilde.
Se educa en Europa
y regresa a Buenos Aires donde descubre a sus
“compadritos”. Inspirado en su ciudad, publica Fervor de Buenos Aires
(1923).
Colabora en
diversas revistas literarias (Prisma, Proa, Sur)
y publica Luna de enfrente e
Inquisiciones, ambos en 1925. Abandona el
ultraísmo e inicia una corriente fundada en
expresiones locales (El puñal, Hombre de
la esquina rosada). Integra el grupo de
Florida que impulsa un arte esencialmente
estético.
Aborda la
literatura fantástica entre 1930 y 1950 (Historia
Universal de la infamia (1935), Ficciones
(1935/44), El aleph (1949), entre
otros.
Comparte con Samuel
Beckett el Premio Formentor (1961), el
gobierno italiano lo nombra Commendatore,
Francia lo distingue como Comandante de la
Orden de las Letras y Artes, recibe la Insignia de Caballero de la Orden del Imperio
Británico y el Premio Cervantes, entre
otros numerosísimos premios y títulos.
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I
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.
II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?
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